EDITORIAL

¡¡No más guerras!!

Ojalá la monstruosidad de los hechos no desanime e inmovilice nuestro espíritu y, por el contrario, nos empuje a comprender que “la única manera de lidiar con este mundo sin libertad es volvernos tan absolutamente libres que nuestra mera existencia sea un acto de rebelión”, acto absolutamente necesario para retomar el rumbo de la historia humana.
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